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Los verbos en romandalusí son mucho menos complejos que en otras lenguas, como el castellano, y sólo presentan formas simples además de tender a la regularización. El condicional apenas se utilizaba (sólo se ha documentado una vez y, además, es dudosa la grafía), prefiriéndose en su caso casi siempre el futuro.  También se prefería el imperfecto al perfecto.  

 

Por influencia árabe, el infinitivo se utilizaba mucho más con valor de sustantivo que en el resto de romances. También se podía usar como imperativo (como en en italiano)

 

 

El verbo copulativo “sceri” significaba tanto ser como estar y, además, mantuvo el significado latino de “tener” cuando le acompañaba la preposición “de”. Al igual que en asturleonés y aragonés, la segunda y tercera persona diptongaban: ìes, ìed.  “Estari”, por su parte, significaba “permanecer”, “quedarse” La /b/ intervocálica del imperfecto cayó, pero como en romandalusí no se permitían los hiatos, se formó un sonido “y” para compensarlo, tal y como ocurrió en sardo. (amabas>amayas)

 

 

La tercera persona singular del perfecto evolucionó como en occitanorromance, pero al conservar la /d/ final, ha confundido a los estudiosos, pasando tanto como participio como por imperativo. Por eso no se entendían frases como “meu habibi non tornad”, puesto que es perfecto (“volvió”) y no el imperativo.

 

 

Como en todas las lenguas romaces de la época, el futuro no había fijado aún su forma definitva. Se ecuentra tanto “as amari” como “amarás”. La terminación de presente singular del futuro también fue difícil de entender, puesto que “amarayu” se leyó como “amaré yo”. Sin embargo, el pronombre personal no fue “yo” sino “eu” (bastante bien documentado). Hasta Menéndez Pidal no se cayó en la cuenta que había sufrido la misma evolución que el imperfecto, es decir: la /b/ intervocálica de “habeo” cayó y se compensó con “y”.  Como en el resto de romances medievales, los pronombres personales pueden actuar como infijos (Característica que hoy solo conserva el portugués): garrir vos aìu= os diré.

 

 

Al contrario que en castellano o aragonés, en el futuro próximo no se enlazan los dos verbos con la preposición ad (Como tampoco ocurre en otros romances como el francés, italiano o portugués): irayo demandari (iré a buscar)“aberi” tenía el significado de “tener” y, como la preposición “de” solía omitirse, también el de “deber”. “Kereri” había cambiado su significado original de “buscar” en latín al de querer como en iberorromance.

 

 

El participio tenía dos formas: completo y contracto (morditu/mordu). Igual pasa en aragonés. El participio activo se había perdido del latín, pero por influencia árabe se recuperó, salvo que con el sufijo -ori en vez de -nte