La fonética del romance de Al-Ándalus refleja fielmente la doble naturaleza que caracteriza a este idioma y que lo diferencia de cualquiero otra hija del latín: El apego al latín visigodo y la radical influencia del árabe.

Así, los fonemas andalusíes en romance son prácticamente los mismos que en época visigoda. Sólo se añadió, pero muy escasamente, el sonido ʒ (la j catalana), pero incluso en este caso actuó diferente que el resto de romamces, puesto que en Al-Ándalus evoluciona desde el sonido "z" y en el resto de romances desde la "y"

El romance andalusí sólo tuvo cinco vocales y es muy probable que la "e" sonara más abierta que en castellano, es decir, con un sonido más parecido a la "a". Por otra parte, apenas hay diptongos (y siempre son con "y" o "u") y no gustaban los hiatos, que se "rompían" intercalando una "y" como hay hoy también el aragonés.

Algunas características de las palabras andalusíes nos recuerdan más a los romances orientales (rumano, italiano) que a los occidentales. A diferencia de los romances ibéricos, la "d" entre dos vocales se mantenía, se mantuvieron las consonantes dobles latinas y no sonorizaron las consonantes "p", "t" y "k". También se conservaba más las vocales finales que en los romances occidentales, aunque la "e" final evolucionó a "i" y la "o" final se volvió "u". Los plurales, sin embargo, conservaron la "e" y la "o" orignales. Sin embargo la "a", que se mantuvo en el singular, evoluciona a "e" en el plural. De esa maneran los plurales no sólo añadían "s", sino que cambiaban siempre de vocal. (i>es, u>os, a>es)

Afortunadamente, el glosario de Abuljair es muy fiel reflejando la pronunciación romance, dentro de las dificultades que entraña la grafía árabe para ello.

Los sonidos de "p" "t" y "k" sonaban aspirados, es decir, como en inglés a principio de palabra o en andaluz para compensar la caía de la "s" y los sonidos "b", "d" y "g" sonaban fricativos, es decir, más suaves (como en castellano cuando caen entre vocales).

Al igual que en catalán y asturiano, la "l" inicial palatalizó en ʎ (hoy en estos idiomas se escribe "LL") y también pasó con la "s", que a principio de palabra se pronunció "sh". La "s", a su vez, sonaba apical, es decir, más parecida a la del castellano de la meseta que al del sur o latino. Tampoco sonorizó en "z" entre dos vocales como en el resto de romances (la "z" es un sonido de por sí muy escaso en romandalusí)

Los sonidos del romance andalusí fueron, pues muy conservadores, pero al ser una sociedad bilingüe que adoptó infinidad de arabismos, éstos conservarían su pronunciación original semita, añadiendo así una gran cantidad de sonidos únicos entre todos los romances.