Sorprendía al mismísimo Menéndez Pidal lo homogéneo que fue el latín visigodo, que sólo se diferenciaba en la zona norte de la península. El heredero "natural" de ese latín gótico fue el romance de Al-Ándalus. Esta lengua mantuvo la relativa homogeneidad que tuvo en época tardoantigua, y los textos que nos han llegado apenas presentan variaciones. Federico Corriente lo achaca que reflejaban la modalidad cordobesa, al ser ésta la de prestigio al ser el habla de la capital. El vocabulista atribuido a Ramó Martí nos deja conocer el dialecto valenciano pero, como ya indica Galmés de Fuentes en su libro Dialectología mozárabe, las diferencias entre la manera de hablar de toda la Hispania musulmana no eran muy marcadas.

El romanca andalusí es una lengua romace occidental, pero difícil de relacionar con el resto de lenguas vecinas, incluso con con el resto de lenguas españolas.

Las lenguas hispánicas actuales se dividen en dos grandes grupos: Ibero-romance (castellano, galaico-portugués y astur-leonés) y occitano-romance (catalán, aranés y aragonés, si bien éste último ha tenido una enorme influencia histórica del castellano). Las lenguas de cada subgrupo se parecen entre si porque durante una fase muy temprana tuvieron una evolución común. Tras esta evolución conjunta, llegó un momento en el que las diferencias dialectales ya fueron separándolas en diferentes lenguas.

El romance de Al-Ándalus, sin embargo, se generó aparte de las lenguas del norte, por lo que no está directamente relacionado con ningún otro romance que haya sobrevivido. Quizá tuviera algúna relación con el romance del actual Marruecos. Al fin y al cabo, las crónicas de la época no hacen ningún tipo de alusión a problemas de entendimiento entre los hispanos y las tropas bereber. De todos modos, no hemos conservado nada del afro-romance para poder confirmarlo.

La principal característica del romance andalusí con respecto al del resto de romances occidentales es el ser más conservador y la mayor parte de innovaciones que hubo en estos pasaron de largo por Al-Ándalus. Por ejemplo, se mantuvieron las consonantes dobles, que se simplificaron en todos los romances occidentales. El sonido  /tʃ/ (la "ch" castellana) no evolucionó a /ts/ (que en castellano seguiría evolucionando a la Z actual). Por esa razón sonaba más parecido al rumano e italiano que al castellano o catalán.

Los grupo de consonantes iniciales no se modificaron, como ocurrió en castellano (el latín clavis, pluvia y flama dio llave, lluvia y llama). Sólo muy excepcionalmente el grupo GL evolucionó como en castellano, pero hay poquísimos ejemplos documentados (como en el caso del latín glande). La F inicial también se mantuvo en Al-Ándalus.

Apenas tuvo influencia de otros romances. Los préstamos léxicos del castellano se cuentan con una mano, e incluso puede que algunos sean castellanismos posteriores en árabe más que palabras propias de su romance. Por el contrario, la influencia del árabe fue abismal. No sólo en los préstamos de palabras, sino en la morfología de éstas e, incluso, la manera de construir las frases. Otra interesante característica es el cierre de las vocales finales /o/>/u/ y /e/>/i/, por lo que la vocal en singular era diferente del plural (por ejemplo, uemni/uemnes). La vocal final /a/ sí se mantuvo, pero el plural se cesrraba opcionalmente en /es/ (pauma/paumes)

Glosario de Leiden, uno de los escasos ejemplos de palabras romances escritos en letra latina.

En general fue un idioma más simple que el resto de lenguas románicas hispanas. Por ejemplo, la conjugación verbal se redujo a lo mínimo, quizá por influencia del árabe. En cierto modo, el romance andalusí fue una lengua criolla, que simplificó su sintaxis pero que, por el contrario, amplió enormemente el vocabulario tomando casi cualquier palabra del árabe y añadiéndole un sufijo para adoptarla en la morfología latina.

Como todos los romances en un primer momento, se trataba una lengua popular y exclusivamente oral. El vocabulario culto era inexistente (aunque, realmente, lo era también en todos los romances antes de su etapa literaria). Las clases cultivadas manejarían el latín, sin embargo, el pueblo llano recurriría al árabe para rellenar las lagunas de su lengua romance (como se refleja en algunas palabras árabes de registro culto dentro de frases romances)

La influencia del árabe es determinante para entender esta lengua, pues se introdujo en todos los aspectos: léxico, morfología y sintaxis. Sobre el vocabulario, los andalusíes tenían la potestad de tomar cualquier palabra árabe, añadirle un sufijo romance y adoptarla a esta lengua. No obstante, seguramente todo el vocabulario mixto árabe-romance fuera utilizado indistintamente en ambas lenguas. Por otra parte, en romance se calcaron estructuras sintácticas del árabe e, incluso, morfológicas, como que no concordara el sustantivo y el adjetivo en número en determinadas situaciones. Se ha documentado, por ejemplo, katru kattu (cuatro gatos) y gallas kana (agallas canosas) . También como influencia árabe se solía omitir "de" y "que"

Pero, por encima de todo, la mayor peculiaridad es no haberse escrito en alfabeto latino, sino en árabe y hebreo. Hay muy poco escrito en alfabeto latino, y siempre se da por equivocación, al tomarse por palabras latinas y no romances.