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El romanca andalusí es una lengua romace occidental, pero difícil de relacionar con el resto de lenguas vecinas, incluso con con el resto de lenguas españolas.

 

Las lenguas hispánicas actuales se dividen en dos grandes grupos: Ibero-romance (castellano, galaico-portugués y astur-leonés) y occitano-romance (catalán, aranés y aragonés, si bien éste último ha tenido una enorme influencia histórica del castellano). Las lenguas de cada subgrupo se parecen entre si porque durante una fase muy temprana tuvieron una evolución común. Tras esta evolución conjunta, llegó un momento en el que las diferencias dialectales ya fueron separándolas en diferentes lenguas.

 

El romance de Al-Ándalus, sin embargo, se generó aparte de las lenguas del norte, por lo que no está directamente relacionado con ningún otro romance que haya sobrevivido. Quizá tuviera algúna relación con el romance del actual Marruecos. Al fin y al cabo, las crónicas de la época no hacen ningún tipo de alusión a problemas de entendimiento entre los hispanos y las tropas bereber. De todos modos, no hemos conservado nada del afro-romance para poder confirmarlo.

 

La principal característica del romance andalusí con respecto al del resto de romances occidentales es el ser más conservador y la mayor parte de innovaciones que hubo en estos pasaron de largo por Al-Ándalus.

 

Por ejemplo, se mantuvieron las consonantes dobles, que se simplificaron en todos los romances occidentales. El sonido  /tʃ/ (la "ch" castellana) no evolucionó a /ts/ (que en castellano seguiría evolucionando a la Z actual). Por esa razón sonaba más parecido al rumano e italiano que al castellano o catalán.

 

Apenas tuvo influencia de otros romances. Los préstamos léxicos del castellano se cuentan con una mano, e incluso puede que algunos sean castellanismos posteriores en árabe más que palabras propias de su romance. Por el contrario, la influencia del árabe fue abismal. No sólo en los préstamos de palabras, sino en la morfología de éstas e, incluso, la manera de construir las frases.

 

Otra interesante característica es el cierre de las vocales finales /o/>/u/ y /e/>/i/, por lo que la vocal en singular era diferente del plural (por ejemplo, uemni/uemnes). La vocal final /a/ sí se mantuvo, pero el plural se cesrraba opcionalmente en /es/ (pauma/paumes)

 

En general fue un idioma más simple que el resto de lenguas románicas hispanas. Por ejemplo, la conjugación verbal se redujo a lo mínimo, quizá por influencia del árabe.

 

Frente al avispero de lenguas que surgieron en el norte de Hispania, en Al-Ándalus hubo (relativa) homogeneidad. Conocemos varios dialectos y no presentan importantes diferencias. las jarchas, por otra parte, estaban todas escritas en el dialecto de prestigio que era, lógicamente, el de la capital: el cordobés.

 

Como todos los romances en un primer momento, se trataba una lengua popular y exclusivamente oral. El vocabulario culto era inexistente (aunque, realmente, lo era también en todos los romances antes de su etapa literaria). Las clases cultivadas manejarían el latín, sin embargo, el pueblo llano recurriría al árabe para rellenar las lagunas de su lengua romance (como se refleja en algunas palabras árabes de registro culto dentro de frases romances)

 

Pero, por encima de todo, la mayor peculiaridad es no haberse escrito en alfabeto latino, sino en árabe y hebreo.