Introducción

El romance andalusí fue la lengua latina hablada en Al-Alandalus. La arabización cultural de Hispania la fue relegando hasta su desaparición a mediados del siglo XIII. Tuvo su punto álgido en el reinado de Abderramán III; pero la arabización cultural que conllevó el califato la fue debilitando cada vez más.

Fue "redescubierta" tímidamente en el siglo XIX hasta que en 1948, el hebraísta Miklos Stern publicó las primeras poesías escritas en esta lengua (que fueron, a su vez, las primeras de cualquier lengua romance)

Desde entonces, el estudio del andalusí ha ido creciendo hasta su completa reconstrucción.

Los andalusíes tuvieron poco apego a su lengua romance. Fue el árabe el factor cultural que les daba identidad de grupo frente a los conquistadores del norte. De hecho, las comunidades mozárabes de los territorios conquistados mantuvieron como lengua el árabe en vez del romance.

Para los andalusíes, ni siquiera la lengua que hablaban la percibían diferente del latín. No era ya otro idioma, sino la modalidad oral del latín literario. Así pues, a su lengua la llamaban “latinu”, “latini” o “latiní” mientras que en lengua árabe se llamaba “aljamía” (extranjero). El término de lengua mozárabe sigue siendo el más conocido incluso a nivel académico. A nivel de investigación aun se mantiene el concepto de que era la lengua de las comunidades mozárabes, pese a que ninguno de los textos que conservemos haya sido escrito por un cristiano. De hecho, los autores con más testimonios escritos en lengua romance fueron Ibn Quzman (musulmán) y Yehuda Halevy (judío) y el mismo rey poeta Almutamid escribió versos la lengua latina andalusí.

CARACTERÍSTICAS

El romance andalusí es una lengua romace occidental, pero difícil de relacionar con el resto de lenguas vecinas, incluso con con el resto de lenguas españolas. Las lenguas hispánicas actuales se dividen en dos grandes grupos: Ibero-romance (castellano, galaico-portugués y astur-leonés) y occitano-romance (catalán, aranés y aragonés, si bien éste último ha tenido una enorme influencia histórica del castellano). Las lenguas de cada subgrupo se parecen entre si porque durante una fase muy temprana tuvieron una evolución común. Tras esta evolución conjunta, llegó un momento en el que las diferencias dialectales ya fueron separándolas en diferentes lenguas. El romance de Al-Ándalus, sin embargo, se generó aparte de las lenguas del norte, por lo que no está directamente relacionado con ningún otro romance que haya sobrevivido. Quizá tuviera algúna relación con el romance del actual Marruecos. Al fin y al cabo, las crónicas de la época no hacen ningún tipo de alusión a problemas de entendimiento entre los hispanos y las tropas bereber. De todos modos, no hemos conservado nada del afro-romance para poder confirmarlo. La principal característica del romance andalusí con respecto al del resto de romances occidentales es el ser más conservador y la mayor parte de innovaciones que hubo en estos pasaron de largo por Al-Ándalus. Por ejemplo, se mantuvieron las consonantes dobles, que se simplificaron en todos los romances occidentales. El sonido /tʃ/ (la "ch" castellana) no evolucionó a /ts/ (que en castellano seguiría evolucionando a la Z actual). Por esa razón sonaba más parecido al rumano e italiano que al castellano o catalán. Apenas tuvo influencia de otros romances. Los préstamos léxicos del castellano se cuentan con una mano, e incluso puede que algunos sean castellanismos posteriores en árabe más que palabras propias de su romance. Por el contrario, la influencia del árabe fue abismal. No sólo en los préstamos de palabras, sino en la morfología de éstas e, incluso, la manera de construir las frases. Otra interesante característica es el cierre de las vocales finales /o/>/u/ y /e/>/i/, por lo que la vocal en singular era diferente del plural (por ejemplo, uemni/uemnes). La vocal final /a/ sí se mantuvo, pero el plural se cesrraba opcionalmente en /es/ (pauma/paumes) En general fue un idioma más simple que el resto de lenguas románicas hispanas. Por ejemplo, la conjugación verbal se redujo a lo mínimo, quizá por influencia del árabe. Frente al avispero de lenguas que surgieron en el norte de Hispania, en Al-Ándalus hubo (relativa) homogeneidad. Conocemos varios dialectos y no presentan importantes diferencias. las jarchas, por otra parte, estaban todas escritas en el dialecto de prestigio que era, lógicamente, el de la capital: el cordobés. Como todos los romances en un primer momento, se trataba una lengua popular y exclusivamente oral. El vocabulario culto era inexistente (aunque, realmente, lo era también en todos los romances antes de su etapa literaria). Las clases cultivadas manejarían el latín, sin embargo, el pueblo llano recurriría al árabe para rellenar las lagunas de su lengua romance (como se refleja en algunas palabras árabes de registro culto dentro de frases romances) Pero, por encima de todo, la mayor peculiaridad es no haberse escrito en alfabeto latino, sino en árabe y hebreo.

FUENTES

Ningún romance en territorio islámico ha sobrevivido. El único que se ha podido estudiar ha sido el andalusí, pues es la única de la que se tiene testimonio escrito. Del romance (o romances) africanos no hay más que préstamos en bereber y algunos errores cuando escribían en latín. La fuente principal para conocer la sintaxis con las alrededor de sesenta jarchas con texto romance. No sólo son importantes por ser el testimonio de una lengua extinta. Además son las primeras poesías que se escribieron en una lengua romance de la historia. También tenemos frases completas escritas por Ibn Quzman, pero en mucha menor proporción. Los andalusíes escribieron glosarios científicos en los que tomaron nota de algunas palabras romance y su equivalente árabe. No nos informan sólo del léxico, también de la morfología y de cómo evolucionó el romance desde el latín en esta parte del imperio. El glosario botánico del sevillano Abuljair especifica la palabra romance de algunos términos árabes e, incluso, da varias soluciones locales o dialectales según la zona andalusí. Algunos glosarios son exclusivamente árabes ( Vocabulista atribuído a Ramón Martí y el Vocabulista en arávigo de Pedro de Alcalá), pero incluyen préstamos de la lengua romance, eso sí, adaptados a la morfología semita. Especial interés tiene el Glosario de Leiden. No por su número de romancismos, ya que es bastante escaso, sino porque es el único que utiliza el alfabeto latino mientras que todos los demás están aljamiados. Este conjunto hace del andalusí el romance mejor conocido de todos aquellos que no superaron la barrera de la Edad Media. También es el único que puede ser reconstruído con prudente seguridad. No sólo hay fuentes en el territorrio andalusí. En el Toledo recién conquistado se ha documentado romandalusismos en documentos notariales y algo aún más llamativo: "errores" de los antiguos andalusíes y recién castellanos al escribir en la nueva lengua. Así, hemos podido confirmar la -u final (escribieron sobrinu en vez de sobrino) y el artículo masculino plural les.

Tabla de abreviaturas de las fuentes del diccionario online:

Sim. Glosario de Simonet
Cor. Federico Corriente
Gal. Galmés de Fuentes
Jar. Jarchas
Ori. Orígenes del español (Menéndez Pidal)
Lei. Glosario de Leiden
Quz. Cancionero de Ibn Quzman
Top. Toponimia
Voc. Vocabulista de Ramón Martí
Tol. Documentos mozárabes toledanos

ESTUDIO

El romance andalusí desapareció no sin dejar un buen puñado de palabras en el resto de lenguas peninsulares. Muchas palabras que ni nos imaginamos tienen origen en esta lengua. Por ejemplo paja (en el sentido de masturbación), que proviene del participio de pasceri "calmar". Otro ejemplo muy llamativo es chocho (de scauscu, "salado") y picha (de pisca, con el mismo significado) Otras palabras están relacionadas con el campo y el trabajo, como bicha (de besca "alimaña") y chinche. Es verdad que muchas de estas palabras pasaron primero por el árabe y es desde allí desde donde las tomó el castellano. En otros casos, el viaje fue a la inversa. Muchos arabismos tienen la huella de haber venido desde el romance andalusí. El principal es la preposición hasta, que es un "híbrido" entre el árabe hattá y el adverbio andalusí "adesta" (del latín ad ista) De todos modos sería un error pensar que todos los arabismos entraron en castellano pasando antes por el romance andalusí. Una importante ola de préstamos llegaron por la comunidad morisca, cuando Al-Ándalus ya no existía. Pese a lo que pudiera parecer, las características de los dialectos meridionales no se deben a la influencia del romance andalusí, ya que éste había desaparecido antes de que la actual Andaluscía, Portugal, Murcia y Comunidad valenciana se conquistaran. El mayor número de romandalusismos se deben a que éstos pasaron al árabe, desde donde . Por ejemplo, la palabra chico es más común en Andalucía y Valencia que en el resto de la península. Aunque efectivamente su origen el romance andalusí, de aquí pasó al árabe (está muy documentada esta palabra) y ya de aquí a andaluz y valenciano. Una de las características más notables del romance andalusí fue el rotacismo (paso de /l/ a /r/), que es verdad que caracteriza al andaluz y al portugués. Sin embargo, es casi inexistente en valenciano. Unido a la cronología (Cuando Fernando III entró en Sevilla, el romance andalusí había desaparecido o estaba en las últimas), no se puede buscar un origen en su influencia.